La artrosis es una de las formas más comunes de artritis (inflamación de las articulaciones), que afecta a unos 31 millones de estadounidenses. Surge cuando el cartílago (el tejido que recubre los extremos de los huesos) de nuestras articulaciones comienza a romperse, un proceso que se desencadena por el uso excesivo y/o el envejecimiento, y que empeora gradualmente con el tiempo. El cartílago proporciona un acolchado que permite que los huesos de las articulaciones se deslicen suavemente unos contra otros cuando nos movemos. Sin este acolchado, el movimiento conlleva dolor, rigidez e hinchazón. La artritis puede incluso dañar la superficie de los huesos.

Para algunas personas con artrosis, la medicación, las inyecciones o los cambios en el estilo de vida son suficientes para controlar la enfermedad. Pero cuando estos tratamientos no son suficientes -y cuando el dolor empieza a impedirle llevar una vida normal (trabajar, hacer ejercicio, caminar, dormir)- puede ser el momento de aplicar otro tratamiento: la cirugía de sustitución total de la articulación.

«La sustitución total de la articulación consiste en sustituir las superficies en las que el cartílago se ha roto o desgastado por superficies de metal, plástico o cerámica», dice el Dr. Daniel Wiznia, cirujano ortopédico de Yale.

El Dr. Wiznia, que también tiene formación en ingeniería mecánica, utiliza la impresión en 3D para adaptar su cirugía a cada paciente. Utilizando imágenes de resonancia magnética y tomografía computarizada para obtener medidas precisas, produce un modelo sólido y tridimensional de la anatomía del paciente. Este modelo se utiliza para crear herramientas e implantes personalizados diseñados individualmente para cada paciente.

«La anatomía de cada persona es única, lo que significa que la forma de su hueso va a ser diferente de la de otra persona», dice el Dr. Wiznia. «Para ello, el Dr. Wiznia sigue un proceso de varios pasos, empezando por un software que le ayuda a crear una representación en 3D (modelo virtual) de la articulación del paciente a partir de un TAC o una RMN de alta resolución. A continuación, utiliza ese modelo informático para determinar la mejor forma de colocar el implante antes de la intervención quirúrgica.

«Cuando, tradicionalmente, los cirujanos utilizaban diferentes guías de orientación de la alineación durante la intervención, ahora sabemos que no son tan precisas o exactas durante la cirugía que si se utiliza esta tecnología», explica el Dr. Wiznia.

Los implantes personalizados mejoran los resultados de los pacientes a largo plazo. Los datos demuestran que, tras la cirugía, los pacientes pueden reanudar antes sus actividades normales, requieren menos transfusiones de sangre y es menos probable que vuelvan a ingresar en el hospital.

Este vídeo explora el enfoque del Dr. Wiznia sobre la sustitución total de la articulación.

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