Hasta hoy, el diagnóstico clínico tradicional y la gestión de la enfermedad se centraban en los síntomas y signos clínicos del paciente individual, en los antecedentes médicos y familiares, en los datos de la evaluación de laboratorio y de imagen que conducían al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. A menudo se trata de un enfoque reactivo del tratamiento, es decir, el tratamiento se inicia tras la aparición de los síntomas y signos. Los avances en genética médica han permitido una comprensión más detallada del impacto de la genética en las enfermedades. Es la principal razón para desarrollar la llamada medicina personalizada. Los grandes proyectos de investigación en colaboración (por ejemplo, el proyecto del genoma humano) han sentado las bases para la comprensión de las funciones de los genes en el desarrollo y la fisiología humanos. Incluso eso reveló polimorfismos de un solo nucleótido que señalaban algunas de las variabilidades genéticas entre individuos. Importantes funciones biológicas: el crecimiento, la muerte, el movimiento y la localización celular, la diferenciación, etc., están controladas por un proceso denominado transducción de señales. Este proceso es casi totalmente epi-genético y se rige por la actividad de las enzimas proteicas. Enfermedades como el cáncer, basadas en mutaciones genómicas, se manifiestan funcionalmente como una transducción de señales proteicas disfuncional. Históricamente, la industria farmacéutica ha desarrollado medicamentos basados en observaciones empíricas y, más recientemente, en mecanismos conocidos de la enfermedad. Por ejemplo, los medicamentos para la diabetes pretenden mejorar la liberación de insulina del páncreas y la sensibilidad de las células musculares y los tejidos grasos al efecto de la insulina. Los medicamentos para el colesterol alto, afectan a la absorción, el metabolismo y la generación de colesterol. Esto significa que los medicamentos se desarrollan sobre la base de los mecanismos de la enfermedad que han sido ampliamente estudiados durante el último siglo. Esperamos que los recientes avances en las etiologías genéticas de las enfermedades comunes mejoren el desarrollo farmacéutico. Hoy descubrimos que la información sobre el perfil proteómico, genético y metabólico de un paciente puede utilizarse para adaptar la atención médica a las necesidades de ese individuo. Una idea de este modelo médico es el desarrollo de diagnósticos, mediante los cuales los ensayos moleculares que miden los niveles de proteínas, genes o mutaciones específicas se utilizan para proporcionar una terapia específica para la condición de un individuo, estratificando el estado de la enfermedad, seleccionando la medicación adecuada y adaptando las dosis a las necesidades específicas de ese paciente. Además, muchos científicos y profesionales estiman que estos métodos podrían utilizarse para evaluar el factor de riesgo de un paciente para una serie de afecciones y adaptar los tratamientos preventivos individuales, como los enfoques inmunológicos nutricionales. Las posibles aplicaciones contemporáneas de la medicina personalizada son la farmacogenética, la farmacometabolómica y el tratamiento del cáncer. Algunos ejemplos de farmacogenética son La determinación del genotipo de los polimorfismos de un solo nucleótido en los genes que intervienen en la acción y el metabolismo de la warfarina. Este medicamento se utiliza clínicamente como anticoagulante, pero requiere un control periódico y está asociado a efectos secundarios adversos. Recientemente, las variantes genéticas en el gen que codifica la enzima CYP2C9 del citocromo P450, que metaboliza la warfarina 1, y el gen de la epóxido reductasa de la vitamina K (VKORC1), una diana de las cumarinas2, han dado lugar a pruebas disponibles en el mercado que permiten una dosificación más precisa basada en algoritmos que tienen en cuenta la edad, el sexo, el peso y el genotipo de un individuo. Algunos ejemplos de gestión personalizada del cáncer son Pruebas para detectar mutaciones causantes de la enfermedad en los genes BRCA1 y BRCA2, implicados en síndromes familiares de cáncer de mama y ovario. El descubrimiento de una mutación causante de la enfermedad en una familia puede informar a los individuos «de riesgo» sobre si tienen un mayor riesgo de padecer cáncer y puede impulsar una terapia profiláctica individualizada que incluya la mastectomía y la extirpación de los ovarios. Una estratificación molecular más detallada de los tumores de mama puede allanar el camino para futuros tratamientos a medida3. La terapia dirigida se utiliza para el diseño de medicamentos dirigidos a los receptores del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) en un subconjunto de pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPNM). Por ejemplo, se han desarrollado inhibidores de la tirosina quinasa, como el erlotinib y el gefitinib, para tratar el CPNM, cuando se ha detectado la mutación del gen del receptor del factor de crecimiento epidérmico (exón 19 – 21) en las células del cáncer de pulmón. Estos medicamentos inhiben específicamente el dominio intracelular de este receptor, logrando así el bloqueo de la cascada de transducción de señales intracelulares responsable de la proliferación celular, la invasión, la metástasis, la angiogénesis y la inhibición de la apoptosis. En el futuro, la información molecular derivada de los tejidos podría combinarse con el historial médico personal de un individuo, los antecedentes familiares, los datos procedentes del diagnóstico por imagen y otras pruebas de laboratorio para desarrollar tratamientos más eficaces para una mayor variedad de afecciones.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.