Este mes presentamos un debate sobre los turnos de 24 horas que hasta hace poco se imponían a los residentes en formación en las instituciones médicas de Quebec. El Dr. Jonathan Cools-Lartigue, residente de cirugía, argumenta a favor de ellos (página 133),1 mientras que la Dra. Marie-Renée B-Lajoie, médico de familia en ejercicio, lo hace en contra (página 132).2

En el debate, la Dra. B-Lajoie cita los siguientes datos preocupantes: «‘Cometen un 36% más de errores médicos graves… tienen casi 6 veces más probabilidades de cometer errores de diagnóstico graves… y tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir un accidente de tráfico después de una guardia institucional de 24 horas.'»2 Y por si fuera poco, añade el siguiente argumento de peso: «El 7 de junio de 2011, un árbitro de Quebec dictaminó que las llamadas intrahospitalarias de 24 horas violaban tanto la Carta de Derechos y Libertades de Canadá (artículo 7) como la Carta de Derechos Humanos y Libertades de Quebec (artículo 1).» Sin embargo, el Dr. Cools-Lartigue se mantiene firme en su postura. Haciendo referencia a las recomendaciones de 2003 del Consejo de Acreditación para la Educación Médica de Postgrado (ACGME), que indicaban que estaba prohibido que los internos trabajaran más de 16 horas consecutivas en un hospital, señala que «las directrices del ACGME han estado en vigor durante casi una década, y una gran cantidad de pruebas de Estados Unidos no han podido demostrar una mejora en la seguridad del paciente desde su implementación.» 1 Luego, refiriéndose a un artículo publicado en JAMA en 2009,3 añade que «la duración del tiempo de guardia… no se correlacionó con el grado de complicaciones».1 También cita un meta-análisis que apoya su posición4:

revisó 20 estudios de alta calidad que examinaron los efectos de las restricciones de horas de trabajo del ACGME antes y después de su implementación entre 2000 y 2009. Una vez más, los autores no identificaron ninguna mejora en los resultados de los pacientes en mucho más de 700 000 pacientes.1

¿Entonces son falaces las presunciones de que los turnos de 24 horas tendrán efectos perjudiciales? ¿Quién tiene razón y quién no? ¡Quien lo sepa es muy inteligente! Parece que estamos ante un debate en el que los datos y las normas legales y constitucionales son confusos y contradictorios.

Una forma interesante de ver más allá del debate se presenta en el comentario de Woollard (página 125).5 Según él, la verdadera cuestión no es el número de horas de los turnos, sino algo totalmente distinto: «Estas dos cuestiones son la dilución de las relaciones como base del cuidado y el ascenso de la «ciencia de la gestión» como influencia abrumadora en el diseño y la función de las instituciones de cuidado como los hospitales».5

El número de horas de un turno es sin duda una cuestión secundaria. De hecho, cualquiera tiene derecho a cuestionar las pruebas que justifican este número: ¿por qué 16 horas en lugar de 24? ¿En qué se basa alguien para decir que esa es la duración óptima de un turno? ¿Una persona podría volverse peligrosa o disfuncional después de 16 horas, pero no antes? Un sinsentido. ¿Y por qué no 8 horas? Conozco a muchas personas que, después de 8 largas horas de trabajo, viendo un número incalculable de pacientes, resolviendo casos complejos, y haciendo todo esto a un ritmo frenético, están agotadas. Si el número de horas es importante, ¿por qué seguimos pidiendo (y a veces exigiendo) que otros profesionales de la salud que trabajan en las mismas instituciones hagan horas extras con el pretexto de la escasez de personal? Limitar el número de horas de trabajo por el bienestar de los pacientes difícilmente puede justificarse para los residentes pero no para los demás. Es extraño.

También podríamos cuestionar la pertinencia de imponer turnos de 24 horas a los residentes pero no a sus supervisores, que son los últimos responsables. ¿Por qué tenemos un sistema en el que los residentes pasan por rotaciones y se enfrentan a situaciones potencialmente graves, mientras que sus supervisores se quedan en casa y sólo participan cuando se les llama por teléfono? Basta con pensar en enviar a un aprendiz de piloto a un Airbus A380 mientras el propio piloto se queda en la torre de control o en casa.

Por supuesto, se podría decir que todos hemos pasado por esto, que formaba parte de nuestra formación, y que nunca nos ha matado a ninguno. Dicho esto, hay otros que sostienen que el sistema no parece correcto y que podríamos hablar eternamente del supuesto valor pedagógico, por no hablar de la mano de obra barata.

Por último, este debate sobre los turnos de los residentes plantea muchas cuestiones más allá de las relativas a la duración. En particular, plantea cuestiones sobre el valor pedagógico de los turnos, sobre el desarrollo del liderazgo y la autonomía, y sobre la conciliación de nuestras responsabilidades profesionales con la búsqueda de una mejor calidad de vida. Sin duda, antes de adoptar la posición de Quebec en todo Canadá o de importar las recomendaciones estadounidenses, deberíamos debatir toda la situación.

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